Cuánto cobrar no debería costarte tu correo
Tigrenator muestra tarifas freelance sin registro ni formulario desde 2014. Lo que alimentaba los datos se publicaba, y lo que hoy los mueve también.
Puntos clave
- Ver un precio en Tigrenator nunca pidió dejar un correo, un teléfono ni llenar una encuesta: se abre la página y el número ya está ahí.
- Las encuestas propias que alimentaron los primeros datos se publicaron enteras. Sirvieron para medir, nunca fueron la llave para entrar.
- Hoy el precio se mueve solo: tarifarios de 12 países, un consenso que corre cada semana y una metodología que cualquiera puede leer.
Abierto desde el primer día
Tigrenator nació en 2014 con una idea simple: un freelancer no debería adivinar cuánto cobrar. Para eso hacían falta datos, y los primeros salieron de encuestas propias a creativos venezolanos. Esas encuestas alimentaban la base y sus resultados se publicaban enteros. Lo que nunca pasó fue condicionar el precio a que alguien respondiera. Quien entraba veía el número, contestara o no. Doce años después la regla es la misma: se abre la página del servicio y el rango está ahí, sin cuenta, sin formulario y sin un correo de por medio. La calculadora completa, con plazo, nivel y tipo de cliente, tampoco pide nada para dar un precio.
Transparente es que se lea el método
Mostrar una tabla no es lo mismo que ser transparente. Transparente es que cualquiera pueda leer de dónde sale el número y cómo se mueve. En Tigrenator eso está en la metodología pública: cada servicio tiene una banda de mercado, la banda se calibra con tarifarios de 12 países y un proceso automático revisa cada semana si el precio sigue donde está el mercado o hay que moverlo. Cada dato guarda lo que se leyó y de dónde vino. No hace falta confiar en una tabla cerrada ni esperar a que alguien la actualice: el método está escrito y el número cambia cuando el mercado cambia.
Un precio que no se cobra en datos
Hay un modelo que se repite en internet: te muestran algo útil a cambio de tu correo, tu teléfono o tu perfil, y después ese contacto es lo que de verdad se vende. No tiene nada de ilegal, pero cambia la relación: el precio deja de ser el producto y pasa a ser el anzuelo. Tigrenator no funciona así. El precio es el producto, y por eso se muestra completo y sin pasos previos. Lo que se paga, si alguien lo quiere, es el Boost: más herramientas para cazar clientes y mandar propuestas. Ver cuánto vale tu trabajo sigue costando lo mismo que en 2014: nada.
Cotízalo en la calculadora
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